martes, febrero 01, 2005

Las plumas del Halcón: los homoconservadores al poder

Por Antonio Asencio – (Revista Zero. Octurbre)

El mundo está en guerra. La cruzada de Bush contra los enemigos de América ha situado, de nuevo, al hombre guerrero en el asiento de su F-16. Pero en las alas de los halcones que sobrevuelan Irak hay plumas. Discretos, o más visibles, los homosexuales se han introducido en la medula del Partido Republicano, se han convertido en “señores de la guerra” y anhelan la hegemonía de Estados Unidos. Pero ¿Qué piensa Bush de los gays?

El día que el profesor Allan Bloom, de 61 años, recibió una llamada del Pentágono en concreto de Paul Wolfovitz, secretario de Seguridad, para comunicarle que no tomarían Bagdad y se retirarían de Irak, Bloom había organizado una fiesta en su apartamento de Chicago para ver un partido de los Chicago Bulls. Bloom todavía estaba bien de salud (tenia el virus del VIH, aun sin desarrollar) y le gustaba invitar a sus alumnos de Universidad por cualquier motivo. Su red de alumnos había llegado hasta el Pentágono. Y él seguía manteniendo viva su influencia intelectual sobre una elite destinada a regir los destinos del imperio americano. Ese día, entre los asistentes a su reunión, se encontraba un joven oriental de treinta años, pareja del profesor, alumno aventajado con vocación de príncipe y debilidad por los trajes de Gianfranco Ferre, por supuesto, pagados por Bloom.

“Son unos cobardes”, sentenció Bloom. Se volvió a la congregación y dijo: “Envían un ejercito descomunal y hacen una demostración de guerra técnica de lo mas moderna como no se ha visto nunca, pero después dejan la dictadura como estaba y se van por donde han venido…”. Estamos en 1991, en la primera Guerra del Golfo. La anécdota la cuenta, entre otros, el premio Nobel de Literatura Saul Bellow en la biografía novelada que escribió sobre Allan Bloom, Ravelstein. Y es que el caso de Allan Bloom nos llama la atención. Era un homosexual promiscuo; se instalaba en los hoteles mas lujosos de París, adonde iba a dar conferencias, y por las noches, sacaba la piel de lobo, enseñaba los colmillos y se iba de cruising. Le encantaban los “francecitos”. Para Bloom, Eros era el núcleo del alma, la verdadera razón de la existencia: en una época en la que el amor era algo imposible, el sexo era una solución burguesa aceptable, nuestro vínculo con la naturaleza. Nada de esto le impidió escribir un best-seller moralista, El cierre de la mente americana, un autentico alegato a favor de los valores norteamericanos más conservadores: familia, religión y Estado. Este judío que murió de sida, admirador de Reagan, fue el inspirador de gran parte del discurso del Partido Republicano, y sus teorías sobre la necesidad de un intervencionismo militar que reorganizase el mundo a medida de la seguridad y las aspiraciones norteamericanas, están mas vigentes que nunca en forma de “guerras preventivas”.

El nacimiento de los Homocons

Podemos considerar que Allan Bloom fue el ejemplar “0” de una subcorriente de pensamiento gay: los homocons, o gaycons. Durante su vida, Bloom rechazó vincularse a ningún movimiento gay y despreciaba profundamente la contracultura queer, la teatralidad homosexual reivindicativa. Solo sus amigos íntimos conocían sus conductas sexuales. A partir de ahí, otros homosexuales se inspiraron en él y aunaron un pensamiento conservador con una homosexualidad cada vez mas visible y normalizada. Durante los años noventa, la presencia mediática, política y social de los homocons ha ido en aumento. Homosexuales organizados dentro del Partido Republicano, periodistas homosexuales que escriben para medios conservadores con un discurso conservador, homosexuales de derechas, incluso de muy derechas…

Homocons vs. Queers

Históricamente, el fenómeno de los homocons comenzó en la prensa, y poco a poco se ha extendido a la política y al Partido Republicano. Los medios de comunicación, conservadores en su mayoría, han optado por fabricar un discurso gay y conservador como respuesta a la subcultura queer más radical. Se trata de crear un muro de contención efectivo y “políticamente correcto”, capaz de neutralizar las reivindicaciones mas fuertes de los queers y de imponer una forma moral, correcta y, por que no, patriótica, de ser homosexual. El resultado es que los homocons disfrutan de una mayor presencia mediática que los queers, y la visión sobre la realidad gay que posee la mayoría de la sociedad norteamericana esta sesgada por la visión conservadora de este grupo.

Andrew Sullivan, por ejemplo, ha escrito durante varios años para The New York Times Magazine, convirtiéndose en uno de los referentes de la Comunidad Gay neoyorquina. En realidad son conservadores en todos los ámbitos: nacionalistas, defensores del libre mercado, militaristas y opuestos a los derechos civiles. De haber sido heterosexual, probablemente Sullivan habría sido una de las firmas habituales de revistas neoconservadoras como Weekly Standard, una de las publicaciones que con más énfasis defendió la ultima guerra de Irak.

Los Homocons y la Homosexualidad

Pero entonces, ¿Qué piensan los homocons de la realidad gay? Superadas las paradojas, los silencios y la confusión homoconservadora de los años ´80, por fin tenemos noticias sobre el gay lifestyle que proponen los homocons. El mismo Sullivan ha explicado que “lo correcto” (no olvidemos que la palabra inglesa para “correcto”, right, también significa “derecha”) es una homosexualidad vivida a imagen y semejanza, como no podía ser de otra manera, de la heterosexualidad. Aunque defienden el matrimonio, más que reivindicar un derecho civil, lo hacen como forma de potenciar el status quo social y de integración de los homosexuales dentro de una sociedad con modelos heterosexuales dominantes. Muchos activistas gays, cercanos a las teorías queer, han visto en esto un falso progresismo han ampliado sus criticas al hecho de que, para los homocons, no hay ni debe haber nada que distinga a un homosexual de un heterosexual. En lo que se refiere a la homosexualidad, los homocons no tienen una ideología: se trata de una actitud frente a su propia diferencia.

El Patriotismo del género


Los hombres son hombres y las mujeres, mujeres. No es casual que en la mayoría de las películas porno gay norteamericanas, sobre todo de los años ´80, se exalte la figura del cowboy o del policía, roles que simbolizan al macho norteamericano. Y es que uno de los aspectos que mas ha caracterizado a la derecha norteamericana ha sido su defensa de los roles masculino y femenino, que casi se convierten en los pilares de la moralidad y la salud social. Los homocons han visto en la exaltación de la masculinidad el vínculo perfecto con el resto de los neoconservadores. Las formas pueden al fondo. Ser homosexual es más respetable si eres y te comportas como un verdadero hombre. Esto puede verse en la película protagonizada por Nicole Kidman, Las mujeres perfectas, donde al gay protagonista, su novio le saca la pluma mediante técnicas genéticas y lo convierte en un “macho” gay candidato al Senado. De igual manera en este filme las mujeres deben ser muy femeninas, encantadoras y al servicio del hombre.

La recuperación del hombre salvaje

Aunque hay grados, también encontramos homocons de tendencia más liberal para quienes los gays tienen derecho a ocupar un lugar como tal en la sociedad de las minorías. En el extremo opuesto, el fundamentalismo homocon nos habla de anular cualquier identidad gay diferenciada, y llega a su paroxismo en algunos autores para quienes la pluma es el verdadero enemigo a batir.

Especialmente revelador sobre la cuestión ha sido la aparición del libro Iron John, del poeta Robert Bly. El libro es un manifiesto de exaltación del hombre primitivo y salvaje. En la sociedad moderna, según Bly, hemos perdido la tradición de que un niño deba superar unas pruebas rituales para ser hombre, y por consiguiente, los hombres son suaves y débiles. El feminismo ha tenido un efecto devastador, confundiendo el verdadero rol del hombre. En definitiva, una nostalgia sobre la masculinidad vigorosa y mítica, individualista y depredadora sobre la que se irguió el Imperio Americano cuando se conquisto el Oeste y se dominaron los bosques vírgenes, ahora también defendida por muchos homosexuales para quienes su condición sexual no les impide revivir un sentimiento patriótico y neoconservador.

4 Comments:

Blogger framling said...

Por la madrugada, no se en qué cadena emiten una serie sobre el equipo del presidente de los Usa, en general es una serie aburrida, pero el otro día aparecía un personaje como el que le describes, y le preguntaba que porqué siendo homosexual tenía las opiniones que tenía, su respuesta fue que era homosexual, pero que este hecho no era el centro de su vida, que aparte de ello pensaba como cualquier persona, que creía en su país y los valores que representaba, y preguntaba y yo te pregunto ¿que hay de malo en ello?

1:57 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hace algunos días me tope con el libro de Bloom "El cierre de la mente moderna". Voy muy de acuerdo que el pensamiento norteamericano, y en éste caso conservador, hay que tenerlo muy en cuenta cuando te acercas a sus ideas.

No he terminado de leer el libro y sus primeras ideas sobre el relativismo y la crisis en que se encuentra la educación superior en EU tienen un valor particular... y sin embargo, como diría alguien, "siguen siendo gringos" =P.

Felicidades por la opinión.

6:43 a. m.  
Blogger matracaelcan said...

Accidentalmente leyendo Ravelstein de Bellow me topé con tu weblog, parece que este homo cons es un tema digno de revisarse,llama la atención en los comentarios pro homocons la validación de la escisión, esta doble vida que le permite al valuarte conservador hablar filosofar y legislar para el conservadurismo moral mientras su vida es modelo de desenfreno, en el ámbito hetero su símil sería el personaje de 'El erotómano' de
Ian Gibson (la vida secreta del Henry Spencer Ashbee). Detrás de la 'etica' de Allan Bloom hay similitud con lo que Maurice Blanchot señalaba de la ética de sade, que hay para los cons en el poder valores y obligaciones para la gran masa y para una elite escogida la plena libertad, digamos que el resto supuestamente no está capacitado para esa vida (el dinero y el poder te confieren dicha capacidad que es como pertenecer a otra humanidad mas alla del bien y del mal, como los poderosos de Eyes wide shut o relato soñado de scnitzler).
saludos

3:25 p. m.  
Blogger matracaelcan said...

Accidentalmente leyendo Ravelstein de Bellow me topé con tu weblog, parece que este homo cons es un tema digno de revisarse,llama la atención en los comentarios pro homocons la validación de la escisión, esta doble vida que le permite al valuarte conservador hablar filosofar y legislar para el conservadurismo moral mientras su vida es modelo de desenfreno, en el ámbito hetero su símil sería el personaje de 'El erotómano' de
Ian Gibson (la vida secreta del Henry Spencer Ashbee). Detrás de la 'etica' de Allan Bloom hay similitud con lo que Maurice Blanchot señalaba de la ética de sade, que hay para los cons en el poder valores y obligaciones para la gran masa y para una elite escogida la plena libertad, digamos que el resto supuestamente no está capacitado para esa vida (el dinero y el poder te confieren dicha capacidad que es como pertenecer a otra humanidad mas alla del bien y del mal, como los poderosos de Eyes wide shut o relato soñado de scnitzler).
saludos

3:25 p. m.  

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