viernes, septiembre 30, 2005

La izquierda de los ricos

Yo creo que si Cataluña paga menos al Estado, y encima lo hace en concepto de "solidaridad" (maldita palabra, es decir, que les tenemos que dar las gracias por pagar sus impuestos), entonces deberíamos cambiar el sistema representativo y reducir proporcionalmente la presencia de diputados y políticos catalanes en las instituciones del Estado. Si hay asimetría en las leyes -si llegamos a un Estado federal asimétrico, con unas regiones más independientes del centro-, también lo debería haber en la estructura del Estado, y tener menos decisión sobre el centro. ¿Es lógico, no?

jueves, septiembre 29, 2005

Interdependencias "Espanya-Cataluña"



Dos versiones de una misma historia...

(Bodegas Osborne)

"Interdependencia"

"Es en este sentido que el Estatuto es depositario de una Memoria y guarda el recuerdo de todos los los que han luchado, así como de aquellos que fueron exiliados o incluso murieron por el reconocimiento de los derechos sociales de los catalanes. Pero tanto o más que la Memoria, mueve este Estatut la aspiración, el proyecto y el sueño de una Cataluña sin ningún tipo de obstáculos a la libre y plena interpendencia que una nación necesita hoy".

Del borrador del Nuevo Estatuto de Cataluña

Vía Arcadi Espada

Ceuta está en Cataluña

Extraña paradoja. Los subsaharianos asaltan las fronteras en ese desplazamiento de lo europeo que es Ceuta y Melilla, mientras Cataluña se re-centraliza y re-apropia (o trata de hacerlo) con un texto que la "blinde" a España. En Ceuta-Melilla Europa está fuera de sí, donde su frontera deja de ser natural para entrar en la categoría de signo. Europa no como geografía: sino como historia, y por supuesto, como historia de dominación. Y ahora, de resistencia. Y mientras, Cataluña se blinda a España, pero, ¡error categorial!: comparte la frontera de España, de Europa, frente al subsahariano, al negro que nos invade. España se afirma en África y se niega en Cataluña. Pero el subsahariano que va de Ceuta a Barcelona será la nueva transversalidad de lo "español": un nuevo símbolo de la unidad de España. Por fin, hemos encontrado nuestro extranjero, nuestro "otro".

miércoles, septiembre 28, 2005

Prostitución, ¿libertad o control?

La Generalitat quiere regular la prostitución. Algo que se hacía esperar, sinceramente. Frente a la ceguera cristiana, moralista y rancia de Ana Botella en Madrid (ya saben, peras y manzanas), en Cataluña le meten mano al asunto. Sin embargo, debemos recelar. Curioso resultaría saber que lo que ha impulsado esta iniciativa no es el hecho ético de que la prostitución deba ser regulada, sino que estuvo originado por un problema de tráfico: las putas hacían su trabajo en los arcenes de las carreteras cercanas a la frontera con Francia y se montaban auténticos pifostios.

Porque, una de las cosas que dice la ley, es que la prostitución debe realizarse en los lugares habilitados para ello: los burdeles. No en la calle. Dicho de otra forma: nos parece bien que seáis putas, pero no os queremos ver. Os legalizamos a cambio de que desaparezcáis de nuestra vista y de nuestros barrios caros llenos de escaparates y centros comerciales. Los niños os pueden ver, y hay que protegerlos. La sociedad burguesa despliega un eje de acción, dispositivo cartesiano que estructura la ley y el poder: el binomio privado-público, que estructura la economía, pero también las relaciones sociales, la ciudad, la moral. Si hemos sacado a la religión de la esfera pública, ¿cómo no a las putas, que ensucian la calle, la llenan de problemas y encima crean problemas de tráfico?

Entonces yo me pregunto, ¿qué van a hacer con las putas que estén en la calle? ¿Fusilarlas? ¿Apresarlas y encarcelarlas? ¿Llegará un policía y le preguntará a una mujer si es puta? ¿O la sospecha será directamente válida? ¿Y si apresan a una señora que, sencillamente, esperaba al autobús? O de una manera más radical: ¿Por qué no se puede ser puta en la calle? ¿Por qué el Corte Inglés tiene escaparates, se realizan procesiones religiosas, y no se puede realizar una libre negociación entre puta y cliente en la calle? ¿De quién es la calle? ¿Está la prostitución en el burdel menos sujeta a la explotación que la de la calle? ¿Es la plusvalía que recibe el empresario de la prostitución más censurable que el que ejerce Telefnónica con sus empleados-directivos? ¿Se van los empleados-directivos de Telefónica de putas?

¿Quién me protegió a mí, cuando era niño, de frases como "hay que humillarse ante los demás", "hay que poner la otra mejilla cuando te golpeen", "hay que obedecer", "el reino del cielo es de los pobres de espíritu", "el sexo es pecado"...etc? ¿Quién me protegió de aquello?

¿Qué hay detrás de la legalización, sino un mecanismo-dispositivo "democrático" de control, de exclusión, de higiene social totalitaria, de imposición de determinado discurso del cuerpo, de determinada moral? ¿Quién protege a las putas de ver a los del Foro de la Familia manifestándose por las calles? ¿Quién me protege a mí de ver al ejército desfilando el día de la Hispanidad? ¿Vivimos en un Estado laico o las calles son el escenario de luchas de poder, de identidades, están llenas de discursos en conflicto?

¿Hay plusvalía cuando una puta ejerce su trabajo de forma autónoma, sin proxeneta? ¿No es ese intercambio algo verdaderamente libre, sin sujeciones de poder, ejercido por dos personas adultas y mayores de edad? ¿Qué le da el Estado a la puta a cambio de que ésta pague los impuestos y no ejerza su trabajo en la calle? ¿Qué beneficio contractual obtiene la puta para declarar impuestos a Hacienda? ¿Las putas no son mujeres, no son madres de familia, no son católicas? A lo mejor no lo son, y son el Spam en las calles.

martes, septiembre 27, 2005

Reciclar el spam


Últimamente veo que mis post son contestados por automátas servicios que lanzan mensajes con fines comerciales. Debo estar en algún buscador de blogs que tiene un asignador "inteligente" de anuncios por temática, en función de la palabra clave. Esta es la nueva contaminación en la red: el spam. El spam, como el humo, es el detritus de un sistema, su defecación: obstruye los circuitos, colapsa, introduce ruido. Voy a trasncribir aquí uno de esos agentes contaminantes que han llegado a mi blog:

El usuario anónimo dijo...
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No lo pienso depurar ni borrar. Me quedo contaminado. Por el momento. Convertiré mi blog en un espacio de análisis de detritus cibernéticos, estos pequeños satélites o caquitas que flotan en el mar de Internet. Es decir, voy a realizar una acción ecológica denominada RECICLAR.

El nacionalismo es una prótesis

¿Y si la economía, la industria, la demografía, la política, el poder, crease eso que llamamos "nación" y ésta no fuese el inicio, sino el final, la masa elástica, el chicle resultante, la prótesis última, la máscara elegida? Foucault: el poder crea saber, crea resistencia, produce cuerpos, extensiones, territorios. El poder produce. En el fondo, Foucault no supera a Marx, que pensaba que el poder reprimía. Foucault desestructura el poder y lo hace transversal, molecular, capilar, esquivando el monolitismo estructural marxiano basado en la clase. Pero Marx pervive. El poder, en Foucault, no es contrario a Marx, sino su complementario. Las dialécticas centro-periferia, tecnología-naturaleza, nosotros-ellos siguen vivas, nos gueste o no. Podemos entender la dialéctica de una forma diseminada, pero el nacionalismo clásico (y, en última instancia, actual)es el resultado de una dialéctica. De la misma forma que lo es la clase. La nación es el fetichismo del propio territorio frente al ajeno. Por tanto, necesita al ajeno, se forma y crea al ajeno para establecer una dialéctica con aquel. Lo vio Hegel, lo reformuló Marx, y con Foucault podríamos completarlo. Obviamente la nación se opone a la clase, la nación es la creación de la burguesía, es un dispositivo de poder, la creación y legitimación de un determinado sistema capitalista, de un determinado sistema de reparto del capital.

Esto era, y es así. Pero en el mundo de la diseminación post-moderna las categorías sufren un proceso transgénero, promiscuo, y el nacionalismo se superpone a la izquierda, al liberalismo, al federalismo. Es el nacionalismo digital, quirúrgico. La nación, por tanto, es una prótesis, una silicona, una extensión de múltiples formas, una fantasía de futuro, una tormenta icónica, una industria semiótica, un anillo polimorfo de páginas web, un territorio inconcluso donde se redefinen las situaciones de un poder microscópico, molecular, capilar. Sin embargo, nadie puede, ni podrá, negar que el nacionalismo es un dispositivo determinado de poder. Por eso Maragall es el presidente de un Estatut, presidente de un dispositivo de poder, es el gestor o cat.alizador de un concepto que aúna un núcleo de poder y resume un dispositivo: la nación.

Utopía tonta de la mañana de hoy, con un café y aburrido del trabajo:

Y así es como, sorprendentemente, del Marxismo, pasando por Foucault, llegamos un cierto liberalismo que privilegia al sujeto que rechaza el concepto de nación, no en nombre de otro dispositivo como la clase, sino en nombre de un vacío, de una navegación, de una resistencia identitaria y mestiza, de una pertenencia molecular y libre, mutante, libremente escogida. Aboguemos por un Estado sin funcionarios, edificios o banderas, hecho de claves de acceso, redes informáticas, de autopistas de la información, de anillos de webs, de aeropuertos, de nodos e interconexiones, de espacios e intersticios de renegociación. Aboguemos por una multitud de Estados, por una libre competencia de Estados, trasnacionales, transgenéricos, a los que podamos adherirnos libremente en función de un contrato rescindible. Aboguemos por la abolición de la palabra España, que como sistema no funciona, y hagamos una red ibérica anexionable a otras redes, y segmentable en partes. En definitiva, apropiémonos de los dispositivos de poder, fabriquemos nuestras propias prótesis y quememos, de una puñetera vez, estos papelotes absurdos llamados Estatutos, Constituciones y demás.

Y dicha esta chorrada, que en cualquier caso me parece poética e interesante (a mí, no tiene por qué parecérselo a usted), sólo puedo decir: buenos días.

lunes, septiembre 26, 2005

La contra-sexualidad

Mi última lectura (también este fin de semana, junto a Alonso y a la selección española de baloncesto) fue el "Manifiesto contra-sexual" de Beatriz Preciado, un alegato "queer" que, partiendo de la escuela deconstructiva de Derrida, analiza las relaciones entre género-sexo-sexualidad. La crítica deconstructivista es interesante como ejercicio, pero los resultados son siempre discutibles y más encajables en el género de la literatura, más aceptables como ficción que como verdad. A la oposición binaria hombre-mujer, naturaleza-tecnología, Preciado nos propone un continuum transgenérico y transexual que se apoya en la tecnología reapropiada (prótesis) como forma de creación de identidad. La prótesis nos modifica, nos crea, nos confecciona. No hay oposición entre la vida y el artificio, porque esta es el resultado de la técnica. La televisión crea al ojo. Es interesante observar cómo la teoría "queer" se sirve, de un lado, del determinismo tecnológico de McLuchan (la tecnología modifica y/o crea una nueva naturaleza) y del análisis del poder-saber de Foucault: el poder no reprime, sino que crea sujetos parlantes, crea nuevas estrategias de saber-poder mediante la disposición de sus mecanismos.

Al final de su manifiesto, Preciado nos propone una identidad "mutante", no sujeta a la categorización "heterocentrada", nos impele a la hibridación, a la reapropiación de las estrategias del discurso heterocentrado para proclamar nuestra nueva identidad ciberpunk y reterritorializada en el ano como nuevo centro del placer.

De nuevo, vemos cómo la deconstrucción se choca contra su propio muro: la imposibilidad de superar el logos. Evitar el heterocentrismo proponiendo el nuevo reinado del ano no es diluir los mecanismos lógicos y binarios (hombre-mujer) que la razón despliega al servicio de determinado sistema de poder. Es, por el contrario, instituir otro discurso, otra totalidad negativa: no heterocentrada y falocéntrica, sino "dildocéntrica". La prótesis es el nuevo significante, el nuevo logos que estructura la contra-sexualidad.

El propio título, contra-sexual, nos alude a su propio fracaso. Ser contra es ser a causa de, ser en proceso dialéctico, ser alternativa a algo, ser su antítesis.

Es como Derrida cuando, habiendo negado el logos occidental, se posiciona en contra de la Guerra de Irak.

Alonso o la tecnoficción de la velocidad digital

Como no me gustan los coches y no soy patriota, este fin de semana he pasado olímpicamente de Fernando Alonso y de su éxito en el Mundial de Fórmula 1.

Lo de no ser patriota lo he dicho con una ironía postmoderna que ratifica mi condición de sujeto contradictorio: mientras todo el mundo apuntaba a Alonso, yo veía con ardor los partidos de la selección española de Baloncesto y casi me caigo de espaldas cuando perdieron contra Alemania por un punto. Ficciones deportivas para una sociedad que necesita consumir épica en 90 minutos. Alonso, bien pensado, es la perfecta re-creación del caballero medieval, un sujeto envuelto en prótesis: tecnología de la velocidad, armadura protectora, el milagro del nanosegundo. El hombre tecnológico es Alonso. El hombre que maneja, controla la tecnología y crea una naturaleza de plástico, de combustión, de velocidad que compite contra sí misma. La prótesis del hombre actual es la velocidad. Ese es el desafío épico de nuestra sociedad. La ficción de la velocidad es el relato de nuestro presente, un presente que se desencaja hacia un futuro reticular, prestético, estético. Si en los años 70 el ubermensch fue Superman, significante de la postmodernidad, post-hombre, superación de su cuerpo, conversión del hombre en su símbolo, en un plástico generado por él mismo, en un efecto especial, post-urbano, el ubermensch de la actualidad es el hombre que aparece atrapado en una cabina, rodeado de botones, encarcelado en su fantasía digital (y por tanto, en su prótesis, en su asintótica extensión del yo hacia el infinito): no puede vivir sin la ficción tecnológica. Fernando Alonso.

Como el astronauta que, en 2001 Una odisea espacial, de Stanley Kubrick, veía pasar las galaxias y los tiempos a bordo de su pequeña nave-artefacto.

Pulsiones psicosociales: Alonso escenificó ese el torcimiento de cuello colectivo a ese complejo de lentitud que aún hoy subyace en la lenta España.

viernes, septiembre 23, 2005

Un pequeño homenaje a los Simple Minds


Como hoy no tengo ganas de hablar de política (qué coñazo), ni de terrorismo internacional, ni de globalización, ni de conflictos de identidad, hablaré de los Simple Minds, más que nada porque mientras venía al trabajo, en el coche, he estado oyendo una cinta (sí, en el coche utilizo cassettes) bastante machacada de este grupo, bastante machacado por la memoria musical. Olvidado y sepultado por los vaivenes de la terrorífica moda.

Hasta hace poco, tenía miedo a reconocer que me gustan, me gustan mucho. Una de las veces que, tímidamente, me atreví a confesar en público esta inclinación uno de los presentes me dijo: "Tú eres un freaki". En fin. Yo creo que más que un "freaki" soy un elemento trans-generacional. De la misma manera que hay tran-sexuales, porque nacen con el sexo cambiado, yo nací en el 1979, es decir, en la década errónea, y eso me hizo, automáticamente, y de una forma trágica a la que no me he resignado, perteneciente a la generación de Nirvana. Del nihilismo. De la nada estropajosa y existencial de Curt Cobain. Todo lo que oliera a años 80 era y es (con la actual excepción de Depeche Mode y The Smiths) barrido sin piedad por mis compañeros de generación.

Y es que si por algo tienen valor este grupo escocés liderado por Jim Kerr, es por haber confeccionado una música sin complejos, totalmente neorromántica, muy de grandes composiciones, sonidos envolventes, profundas baterías, estribillos que eran casi himnos, cazadoras de cuero, camisas enormes, paisajes de naturaleza abrupta y británica. Sus canciones hablaban de promesas de amor y sangre, de personas caminando bajo la lluvia, de océanos tempestuosos. Simple Minds jugó dramáticamente por el filo del precipicio de la épica. Y se cayó. Porque los Simple no eran sólo música: era y es una ideología, y por tanto, aspiraban al absoluto, a explicar el amor, la muerte, la felicidad, oh sí, la felicidad (Alive and Kicking), el momento (Someone, somewhere, in summertime), el olvido (Dont you forget about me), la ensoñación (I promised you a miracle)... Si a los filósofos se les permite proponer y fracasar, ¿por qué no a los músicos? Los Simple Minds participaron ingenuamente de una moda que fue un torbellino, estuvieron en el vórtice, y se disolvieron con él cuando las borrascas de las modas soplaron en direcciones contrarias.

Someone Somewhere In Summertime

Someone Somewhere In Summertime
Stay, I'm burning slow
With me in the rain, walking in the soft rain
Calling out my name
See me burning slow
Brilliant days, wake up on brilliant days
Shadows of brilliant ways will change all the time
Memories, burning gold memories
Gold of day memories change me in these times

Somewhere there is some place, that one million eyes can't see
And somewhere there is someone, who can see what I can see

Someone, Somewhere In Summertime
Someone, Somewhere In Summertime
Someone, Somewhere In Summertime

Moments burn, slow burning golden nights
Once more see city lights, holding candles to the flame
Brilliant days, wake up on brilliant days
Shadows of brilliant ways will change me all the time

Somewhere there is some place, that one million eyes can't see
And somewhere there is someone, who can see what I can see

Someone, Somewhere In Summertime
Someone, Somewhere In Summertime
Someone, Somewhere In Summertime
Someone, Somewhere In Summertime
Someone, Somewhere In Summertime

martes, septiembre 20, 2005

Una Europa sin Merkel

Vuelto de Europa, y con la bitácora olvidada. Merkel no ha ganado. Al menos, no ha ganado con la fuerza suficiente como para imponer su política exterior y modificar los complicados equilibrios europeos. Alemania seguirá siendo parte del eje París-Madrid-Berlín frente al atlantismo desaforado e irracional de Bush. Algo es algo. Mucho me temo que el problema de la Merkel ha sido, amén de su incapacidad para comprender la política exterior de una forma más multilateral y abandonar ese fracaso que ha sido Bush, su torpeza a la hora de explicar un programa supuestamente liberal, de recorte de impuestos, básicamente. Por otra parte, las derechas europeas siguen sin profundizar en conceptos como la sociedad civil, los derechos civiles, individuales, y el laicismo. Mientras la derecha no cruce esa raya, seguiremos sin abrazar un proyecto liberal. No se puede ser liberal en el terreno económico y tener una concepción monolítica, cristiana y cerrada de las relaciones familiares y sociales. Si la economía sólo tiene la ética del beneficio individual, las relaciones sociales deberían estar dentro de un marco de estricta -aunque problemática- libertad.

En España, el liberal PP pone el grito en el cielo:

Por la OPA de Gas Natural a Endesa
Con un recurso constitucional a los matrimonios homosexuales

Sí, sí... liberales. Liberalísimos.

lunes, septiembre 12, 2005

Una europa sin "egnes"

En media hora va a empezar, aqui en Bruselas, la mesa redonda sobre periodismo y Weblogs. Me siento como un agente doble en una tensa disputa entre dos generos. Soy periodista y tengo un blog. Creo que debere aclarar este punto antes de empezar, advertir de mi doble identidad de policia y ladron.

En la sala de prensa del Parlamento Europe no hay egnes ni acentos. El periodismo global se escribe en un esperanto que deja fuera nuestra mayor aportacion a la fonologia del mundo.

domingo, septiembre 11, 2005

Soy yo...

Hola, soy Antonio Asencio, y éste es mi alter ego, AntonioAsencio.blog. Algunos ven en mí un liberal socialdemócrata, otros un teórico de la teoría y un pragmático muy práctico, los más críticos un relativista deshumanizado; muchos me consideran la alegría de la huerta y el rey de todas las fiestas, una cabeza en la que relumbra el sol pese a las brumas existenciales, un cuerpo deseable y un deseo corpóreo. Pero lo que nadie conoce es mi verdadera identidad, palabra que a la vez me aterra y fascina, y a la que consagro horas y saliva, sudores y sueños. Tras muchos años buscándome a mí mismo en los lugares y en los días, he descubierto lo que siempre fui pero nunca supe ver: un puercoespín, un incansable, sensible y tierno puercoespín.

Presentación de la web del Parlamento Europeo

Este lunes me voy a Bruselas, a la presentación de la web del Parlamento Europeo. La presentación es, además, un encuentro entre periodistas digitales y no digitáles, políticos y expertos en comunicación que hablarán y debatirán sobre el fenómeno de Internet en la política, las instituciones y el periodista. El primer encuentro versará en torno a la relación de los Blogs y el periodismo: competencia, reto o complemento? Eso nos preguntan en la invitación. Y yo respondo, ¿por qué no las tres variables al mismo tiempo? Seguiremos informando. El periodista se desdobla, aquí, en su trabajo, y en algún lugar de la blogsfera en el que ambas líneas se cortan o coinciden. Sin excluirse, sin dañarse. Simplemente, se encuentran.

domingo, septiembre 04, 2005

El PP antilaico y la identidad musulmana

El otro día tuve una discusión con varios amigos míos votantes del PP. Lo de votantes del PP lo recalco porque son von votantes sustantivos, es decir, identitarios, y sólo había que pulsar las teclas exactas (si Acebes mintió o no cuando el 11-M) para obtener una prefabricada caterva de razonamientos negadores de la evidencia, basados en suposiciones hipotéticas gestadas en la gran factoría de ficciones que es El Mundo. Pero más allá que esta gilipollez circunstancial de Acebes (habría que ver si el PSOE en su lugar no hubiese caído tan bajo) lo que me interesaba, como siempre, era el tema religioso. Se declaraban no creyentes (cosa que yo no creo) y a la vez se oponían a una concepción laica del Estado porque, según ellos, España siempre ha sido cristiana, esto forma parte de nuestra identidad, y además, y esto es lo más interesante del asunto, la religión cumple una función social. El yo no creo pero me gusta que los otros crean es bastante común en este pensamiento neoconservador que el PP asume actualmente (se lo inventaron los de la cábala, con Allan Bloom a la cabeza, ese judío homosexual asesor de Reagan que murió de sida pero que en público escribía best-seller defendiendo la moral norteamericana). Pero el cinismo antilaico de estos sujetos, es decir, el confeccionar una absurdo choque de civilizaciones retrotrayéndonos al cristianismo como origen de nuestra cultura superior es algo que nunca dejará de asombrarnos. La prueba de esta falacia es que ambas partes, la católica y la musulmana, desfilan juntas por causas tan liberales y modernas como el antiabortismo, rechazar la homosexualidad o la eutanasia. Querer desplazar el conflicto entre religiosos y laicos al de moros y cristianos es la nueva estrategia ideológica de la derecha.

Navegando por la red he encontrado un artículo muy interesante que no es sino una crítica a un texto publicado en www.webislam.com, una especie de Hazteoir o Foro de la Familia musulmana. En ese artículo, como dice la autora que lo critica, se ensalza la diferencia religiosa, la identidad por encima del procedimiento científico, y lo que es más peligroso, se asimila la ciencia como producto de la cultura cristiana. Por tanto, este islamista antilaico piensa, en muchos aspectos, igual que mis amigos del ala dura del PP.

Reproduzco el artículo:


EL LAICISMO COMO AMENAZA
Ainhara. Foro de Ciencias Sociales, 3/XI/01

Sintética me ha pedido mi opinión sobre un artículo que podéis encontrar escribiendo 'quiebra de relaciones' en el buscador de la página www.webislam.com.

Lo he leído atentamente y voy a hacer un comentario personal, a modo de resumen crítico. La idea central del texto se encuentra en el intento de restituir la identidad islámica dentro del mundo musulmán. Para ello, el autor comienza describiendo dicha identidad como una forma 'expresa o larvada'(sic) de solidaridad. Lo presenta como un rasgo particularista, pero tal cosa es absolutamente falsa: el cristianismo, por ejemplo, también se articula en torno a esa idea. Ese particularismo, que aparece como principal elemento integrador, es la base de lo que el autor subraya como el conflicto Estado-identidad islámica.

Esta pugna multisecular supone, según el texto, la búsqueda y reconstrucción de la identidad islámica, cuya reivindicación cultural es el derecho a la diferencia. Con este marco conceptual, lo que se propugna a continuación es el rechazo al modelo cultural occidental y, por ende, a su exponente más apabullante: la Ciencia. La ciencia vista ¡como estandarte judeocristiano! Aquí es donde el texto despierta las primeras risas o, siendo educados, las primeras perplejidades: pues, si algo es la 'ciencia occidental', es un proceso inconstante y farragoso de luchas y enfrentamientos (a veces a muerte) contra los prejuicios y tradiciones judeocristianas que cimentan los dogmas de la Iglesia católica.

Es más, si hacemos una reconstrución cabal de la historia, es erróneo hablar de 'ciencia occidental', pues ésta se nutre de aportaciones orientales y árabes hasta tal punto que insistir en su raigambre occidental resulta muy poco ajustado con la realidad. Como alternativa a la cultura 'imperialista' (sic), lo que el texto propone es el refuerzo de la identidad étnica (incluso con alusiones genéticas). Lo que emerge, entonces, es la idea de 'comunidad' (como algo horizontal) frente al Estado (como algo vertical). En este punto, subyace primero una visión idílica de la 'comunidad' y luego un punto de vista maniqueo de las relaciones de poder. Esta es una idea secundaria del texto que enlaza directamente con la idea principal: la satanización del poder terrenal, humano; su culpabilización (incluso bajo acusación de 'erotismo' (sic), en una curiosa manipulación de las tesis freudianas). ¿Cuál es la solución? Delegar todo el poder en Allah.

Después, ya metidos en harina ¡qué más da! -habrá pensado el autor-, trata de argumentar esta serie de patrañas con una ¡explicación marxista! Habla de las relaciones entre discurso y poder, de que, en efecto, todo poder encierra una estrategia discursiva, que se manifiesta en una dominación sobre el hombre. Por supuesto, alude a la dominación capitalista. Como medicina, nos recomienda la revelación profética (¡), el abandono de nuestro egoísmo (occidental, por supuesto) a favor de la comunidad. En última instancia, lo que propone es una negación de la autonomía del individuo en aras de los testimonios de los profetas (sic). De ahí pasa a enunciar la consecuente teoría del conocimiento, que se basa en la ceguera del hombre (sic) como modo más adecuado para alcanzar la sabiduría (una sabiduría revelada, claro). Repite que el otro tipo de conocimiento (el de tipo científico) es mentira, es un instrumento de poder; mientras el otro aparece como el de la salvación. Aceptar esto, concluye, supone revelarse contra las actuales relaciones de poder (de dominación). Y esa rebelión, esa lucha (yihad), ha de restituir el poder de Allah. Y luego, casi a modo de colofón, viene algo que ya no sé si es para reír o para llorar: la explicación de la 'yihad' como el equivalente al concepto de 'fuerza' en Nietzsche.

Alguien debería llamar a un Comisario del Guiness, porque a buen seguro Nietzsche tiene el record mundial absoluto de tergiversaciones y manipulaciones sufridas. Como opinión personal, si es que aún falta algo que añadir, considero que el texto es un ejemplo más de lo que algunos autores han llamado 'el miedo al laicismo'. A decir verdad, si modificáramos los términos árabes por otros al uso, el artículo dado bien podría haberlo firmado Milosevic, Vojtila o ¡hasta Josu Ternera! Lo que subyace es el temor a la modernidad, el recogimiento idílico hacia la comunidad tribal, las alusiones excluyentes a una identidad imaginaria, la lucha contra el Estado laico y sus élites burguesas.

jueves, septiembre 01, 2005

Adiós a Iñaki

Se va "al patio de al lado", como él ha dicho. Es decir, que no se mueve del aparato, de PRISA, porque deja la SER para presentar y dirigir el Telediario de Cuatro, el nuevo canal en abierto de Polanco. Sin embargo, no lo volveremos a oír. Siento decir que estaba enganchado a 'Hoy por hoy', y sé que puede ser un vicio inconfesable. Un vicio de la clase media española. Reconoceré que me encantaba escuchar sus buenos días, que me dijese la temperatura que iba hacer, me leyese un estracto de los artículos más interesantes de la prensa, e inaugurase una tertulia a veces cansina y previsible, pero que por las mañanas entraba como un café con leche: suavemente excitante. El programa era (y seguirá siendo, la radio no se acaba) un buen surtido de ideología progresistamente centrada, música elegante, entrevistas bien elegidas, y secciones más o menos interesantes, sin olvidar los ácidos comentarios de Segurola (deportes) y Boyero (cine). Del Val me hablaba de una España interior, tierna y costumbrista que no he conocido, y reconozco su valor. El caso es que dicho así no parece mucho. Pero cuando uno se mira dentro, te ves adicto, emponzoñado, y por tanto, desamparado de no volver a oír esa voz matutina, ese café con leche. Digamos que, gracias a él, tengo el gusano emocional de la radio.

El mundo a través de la PSP


Hoy ha salido a la venta la nueva consola de Sony, la denominada PSP. Se trata de una pequeña terminal portátil con mandos, rectangular y cuya pantalla, a pesar de su tamaño, ofrece una gran calidad de visión. No sólo permite jugar, sino ver archivos audivisuales, como DVD's, y navegar por Internet. En realidad, por tanto, se trata de un pequeño ordenador portátil de reducidas dimensiones. Anoche había gente acampada en los alrededores de las tiendas de tecnología, como la FNAC, esperando a que dieran las 12 y vaciar los expositores del nuevo y preciado producto. La FNAC es una especie de Mezquita para muchos de nosotros, donde el alimento espiritual del los siervos tegnológicos va desde el plasma hasta los reproductores de MP3, pasando por best-sellers, música de todos los tipos, dvds y prensa y cafetería. Huiríamos aterrorizados, como los musulmanes, si hubiese un suicida en el templo del microchip y del lenguaje digital.

¿Cómo se verá el mundo a través de una PSP? ¿Cómo se verá la avalancha de iraquíes huyendo despavoridos de la mezquita? ¿Podremos descargarnos imágenes del Katrina y almacenarlas junto a nuestros juegos favoritos? ¿Podremos bajarnos porno, vídeos snuff, homilías de Ratzinger, lo nuevo de Depeche o mp3 de Aznar hablando spanglish en Georgetown? ¿Qué dimensión de la realidad, qué tabulación, qué categorías nos impone la PSP? Me muero de ganas por saberlo, y por compartirlo.